Trading

NQ Trader planteaba una cuestión epistemológica: una pregunta sobre el estado de nuestro conocimiento como operadores. A menudo oímos hablar de «ventajas operativas» (*trading edges*), pero ¿cómo *sabemos* que realmente tenemos una ventaja al operar? ¿Cómo sabemos que los resultados no son fruto del simple azar?

Me parece que existen dos respuestas a esa pregunta:

1) Definir la ventaja mediante el *backtesting* (pruebas con datos históricos): Una corriente analiza patrones de negociación a lo largo de un periodo histórico que abarca diversas condiciones de mercado (tendencias alcistas y bajistas, alta y baja volatilidad) y determina si la distribución de las variaciones de precio posteriores a dichos patrones muestra una esperanza matemática positiva (es decir, un sesgo direccional no aleatorio). Este enfoque es habitual en el desarrollo y la prueba de sistemas de trading mecánico mediante programas como NinjaTrader. Así, la definición de ventaja se basa en datos históricos. Es cierto que el futuro no siempre refleja el pasado y que hay que evitar el sobreajuste (*curve-fitting*) de las pruebas históricas; no obstante, el análisis retrospectivo de patrones en la historia del mercado ha generado beneficios considerables para diversos fondos cuantitativos.

2) Definir la ventaja en función de los resultados operativos: Definir la ventaja de un operador discrecional es algo más complejo. Por definición, el operador discrecional no basa sus decisiones en señales fijas; en su lugar, interpreta los patrones del mercado a partir de su experiencia y actúa en consecuencia. La ventaja de un operador discrecional exitoso se asemeja a la de un atleta de élite: puede percibirse, pero en última instancia solo se confirma a posteriori. Al analizar los resultados de un operador discrecional, podemos determinar si su desempeño difiere del azar en cuanto a la proporción de operaciones ganadoras, la obtención de beneficios, etc. En el caso de un operador que realiza, por ejemplo, 1000 operaciones, podemos incluso realizar simulaciones para calcular la probabilidad de que una serie aleatoria de 1000 operaciones iguale o supere sus resultados. De hecho, al tratar al operador discrecional como si fuera un sistema de trading, podemos analizar los resultados e identificar una ventaja.

Hablando exclusivamente de mi caso y de mi propia operativa, me sitúo en un punto intermedio entre estas dos definiciones de ventaja: investigo patrones históricos en los mercados y los incorporo a mi proceso de toma de decisiones. En última instancia, sin embargo, esta ponderación de factores es discrecional, y mis decisiones de entrar y salir de operaciones se toman de manera discrecional, según lo dictan las condiciones cambiantes del mercado.

Veamos un ejemplo del mercado actual:

Suelo buscar patrones que ofrezcan una ventaja estadística planteándome la siguiente pregunta: «¿Qué tiene de particular el comportamiento reciente del mercado?». A continuación, verifico cómo se ha comportado el mercado en los últimos años cuando ha estado presente ese elemento distintivo.

El lunes, por ejemplo, se produjo una sesión de rango interior (*inside day*). Analicé los datos del índice S&P 500 (SPY) desde 2004 y encontré 119 casos (de un total de 945 días de negociación) en los que se dio esta figura.

Fuente: Yahoo Finanzas

El día posterior a una sesión de rango interior, el SPY registró una pérdida media del -0,09 % (51 sesiones al alza y 68 a la baja). Esta cifra es notablemente más débil que la ganancia media diaria del 0,06 % (470 sesiones al alza y 356 a la baja) observada en el resto de la muestra.

¿Qué sucede, no obstante, cuando la sesión de rango interior se produce tras una jornada de fuerte subida (como ha ocurrido recientemente)? ​​Resulta que, desde 2004, ha habido 31 ocasiones en las que una sesión de rango interior siguió a un ascenso diario del SPY superior al 0,50 %. Al día siguiente, el SPY registró una pérdida media del -0,26 %, con solo 7 sesiones al alza frente a 24 a la baja. Se trata de un sesgo claramente negativo (algo que puede confirmarse formalmente mediante pruebas estadísticas).

Cuando encuentro patrones de este tipo —especialmente si hay varios que apuntan en la misma dirección—, dispongo de un marco de referencia para planificar la operativa del día siguiente. Luego espero a la apertura del mercado y observo cómo cotiza en relación con el valor, cómo interactúan los operadores con las posturas de compra y venta, etc. Si detecto signos de debilidad temprana —por ejemplo, una presión compradora incapaz de superar los máximos alcanzados durante la sesión nocturna—, actúo basándome en el patrón histórico e intento sacar partido de esa ventaja estadística.

¿Tengo la *certeza* de contar con una ventaja en una operación así? Es posible que me sienta seguro de mi interpretación de los patrones de negociación de la jornada actual y del patrón histórico en el que me apoyo. En última instancia, sin embargo, el criterio definitivo para determinar si poseo o no una ventaja competitiva reside en mis resultados de trading. ¿Cuál es la probabilidad de que dichos resultados se hayan obtenido al azar? Ese, a mi juicio, es el estándar de referencia.

Si mis resultados son coherentes con los que cabría esperar del azar, entonces o bien estoy operando con métodos y patrones que carecen de ventaja, o bien mi ejecución está anulando la ventaja inherente a dichos métodos y patrones.

En otras palabras, nos enfrentamos a un problema de índole lógica (ausencia de ventaja en los métodos) o psicológica (incapacidad para aprovechar una ventaja existente).

Al final, la ventaja operativa se reduce a la ausencia de aleatoriedad, ya sea que estemos evaluando patrones históricos o el comportamiento actual del mercado, y tanto si analizamos sistemas mecánicos como la operativa de traders discrecionales.