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Los alcistas del oro regresaron con fuerza en agosto.

Luego, los vendedores aparecieron justo a tiempo y empujaron los precios de vuelta hacia un nivel que los compradores estaban esperando.

El oro (GC=F) ha estado cotizando en torno a uno de los conceptos más simples del análisis técnico: el nivel del 50% de retroceso (o punto medio). Tras un movimiento importante, los operadores suelen esperar a que el precio retroceda un 50%, ya que es ahí donde la relación riesgo-beneficio puede volverse atractiva de repente: se puede entrar cerca de ese nivel y salir rápidamente si este no se mantiene.

Comencemos con la fuerte caída que experimentó el oro este año.

Los futuros del oro (GC=F) cerraron en 5.508,6 el 29 de enero (punto 1 en el gráfico inferior) y luego cayeron hasta los 4.048,7 el 16 de julio (punto 2). El nivel del 50% de retroceso entre esos dos puntos se situaba en 4.778,7, señalado por la línea roja punteada cerca del punto 3.

El oro repuntó con fuerza en agosto, pero se topó con esa zona. Los futuros alcanzaron los 4.755 el 25 de agosto (punto 3), justo por debajo del punto medio, mientras que el RSI —un indicador de impulso o *momentum*— había entrado en territorio de «sobrecompra».

 

Entonces, los vendedores tomaron el control

Para los operadores, ahí reside el atractivo de un nivel como este: vender cerca de él, salir rápidamente si el oro lo supera, o mantenerse en la posición si la reversión comienza a funcionar.

Y esa reversión generó otro nivel de retroceso del 50%.

El repunte desde el mínimo del 16 de julio (punto 2) hasta el máximo de agosto (punto 3) sitúa su punto medio en 4.373,3 (punto 4). Esta semana, el oro cayó casi exactamente hasta ese nivel, tocando los 4.369,7 antes de rebotar gracias a la entrada de compradores.

Los vendedores esperaban a mitad de camino hacia arriba. Los compradores esperaban a mitad de camino hacia abajo.

Los analistas técnicos suelen agrupar el nivel del 50% con los retrocesos de Fibonacci, aunque el 50% no sea en realidad una proporción de Fibonacci. Además, no hay nada mágico en el punto medio: los mercados pueden atravesarlo directamente sin detenerse.

Por eso, la reacción es más importante que la línea en sí misma.

La lección práctica es sencilla: identifica un nivel en el que la ganancia potencial eclipse el riesgo y deja que el mercado te indique si la operación está funcionando.